martes, 26 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
Reflexión.
Gracias al compañero Jan de la Forja he podido ver el trasfondo de Lord Kaldor Draigo de los Gamusinos Grises a través de su blog Caos en el Milenio Oscuro.
Solo quería compartir el estado emocional que me ha producido semejante ida de pinza digooo, ejemplo de trasfondo trabajado y coherente con el resto de la idea del siniestro futuro 40mileano.

Creo que la imagen habla sola de lo que me ha parecido...
Terminadas las risas me he puesto a pensar y he llegado a la conclusión de que voy a empezar a temer por la renovación del Codex Marines del Caos.
Después de todo, si en el codex de los Gamusinos Grises sale un tío jugable que se mea en la boca de los dioses del Caos en su propia casa, ¿por qué no podrían salir esos mismos dioses a las mesas de juego si después de todo no son tan poderosos?
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Reflexiones
domingo, 3 de abril de 2011
Imbra. Manufactorum. Colmena alfa. 11
Uno de los hombres grises se acercó y la sacudió instándola a ponerse en pie.
¿Acaso no era consciente de que su cuerpo no obedecía?
No oía sus palabras y no sabía por qué, su mente parecía estar muy lejos de allí, y el mundo se movía demasiado rápido mientras el suelo persistía en su continuo vaivén.
Había una compañera en pie ¿se llamaba Vera?, sostenida por otras iluminadas por las llamas. Un grupo de trabajadoras pasó corriendo portando una manguera. ¿No deberían estar trabajando?
Vera parecía a punto de caer, mientras un hilo de sangre caía de su frente. Imbra intentó acercarse a ella, pero descubrió que ni siquiera estaba erguida.
El hombre gris seguía gritándole pero la operaria no oía las palabras. ¡Qué raro era el mundo desde que aquellos hombres grises habían venido de entre las estrellas para llevarse armas a su cruzada más allá del horizonte estelar!.
Parecía importante, así que intentó levantarse. Puso las manos sobre el suelo y las encontró bañadas en un líquido pegajoso de color rojo. ¿Sangre?. Pero Vera estaba lejos...
Con esfuerzo puso las rodillas e intentó levantarse. Alguien le ayudó, con alivio comprendió que eran las compañeras del manufactorum que le habían sacado de debajo del hexápodo destruido. El mundo comenzaba a tener más sentido...
Miró al hombre gris, pero este caminaba hacia Vera que le miraba con horror. El hombre estaba gritando, pero todavía no oía nada. Imbra intentó decir algo, disculparse, expresar dolor o preguntar por los que estaban en la zona de carga cuando ocurrió el accidente.
Pero no llegó a decir nada por que un sonido llegó a sus oídos por primera vez.
El estampido del disparo de la pistola con el que el prefecto del Munitorum ejecutó a Vera.
Y después solo oyó sus propios gritos.
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