Aviso del Cronista.

La caída de Valaquia Prima es un conjunto de relatos estructurados como una novela río sobre los sucesos que acontecen en ese planeta ambientado en el universo ficticio de Warhammer 40.000.

El creador de este blog solo tiene el objetivo hedonista slaaneshiano de pasarlo bien y hacerlo pasar bien a quien pueda leerlo. Sus relatos están hechos por fans y para fans de los fantásticos juegos de Games Workshop y por tanto no es para nada oficial ni está respaldado por susodicha empresa, no pretendiendo con ello afrentar su posición ni menoscabar su trabajo.


Pensamiento del día.

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martes, 14 de diciembre de 2010

Muzazhi. Tierras pielesverdes. Hemisferio Ártico. 06

Gorko, o quizá Morko estaban de su lado sin ninguna duda.
Mientras el rifle láser le apuntaba directamente a la cara y Muzazhi creía ver como la mortal luz iba iluminando las profundidades del largo cañón captó el sinuoso destello de la luz de las estrellas reflejadas sobre el hielo. Cualquier otro hubiese muerto allí mismo, pero él había sido bendecido con una astuta ferocidad. Lanzó la mano contra el hielo y sujetó la forma que se preparaba para atacar lanzándola en un instante contra el soldado de la FDP.
La víbora de hielo, una serpiente de cristal que acababa de ser despertada de su letargo por los disparos abrió sus ojos de zafiros súbitamente furiosa y clavó sus colmillos como esquirlas en la pantorrilla del soldado Werte, cuyo inhumano siseo se hizo repentinamente apremiante mientras el gélido veneno congelaba sus células y las hacía explotar. El dedo se tensó sobre gatillo en un espasmo antes de cristalizarse y disparó, pero el temblor de los músculos al romperse hizo que el láser golpease de refilón al enorme orko en el hombro y le agarrotase el brazo.
Werte cayó sobre sus rodillas cuando sus piernas se quebraron con un chasquido estremecedor. Al golpear el suelo volvió a romperse en más pedazos como una estatua sin poder siquiera manotear al aire.
Zenzei Muzazhi se puso en pie, mirando extrañado como la cabeza del zonrozado vibraba con velocidad. De repente explotó en una lluvia de sangre escarchada y una extraña criatura del tamaño de un gato con forma de babosa saltó directamente al rostro del soprendido orko.
Muzazhi cayó al suelo incapaz de cerrar sus mandíbulas y ahogándose mientras la cosa intentaba meterse por su garganta. Fue pisoteado por varios de los suyos que luchaban contra los humanejoz, el brazo herido le impedía protegerse y no podía aferrar la escurridiza criatura con una sola mano.
Uno de sus akolitos cayó a su lado cosido a bayonetazos y el Zenzei manoteó el cadáver en busca de algún arma. Sus grandes dedos se cerraron sobre un mango y golpeó la babosa que intentaba entrar por su boca. La criatura se retorció de dolor y lanzó un siseo estremecedor con más y más golpes pareció desechar la idea de estrangularle e intentó salir de su boca. Muzazhi la mordió con tanta fuerza que dejó algunos de sus piñoz clavados en la viscosa criatura, la masticó y finalmente la escupió vociferando para golpearla contra el duro suelo con el arma saqueada. No paró hasta que la cosa dejó de retorcerse.
Solo entonces el orko miró lo que había en sus manos. Una granada de mango orka, sujeta aun a su cinturón lleno de ellas y que lanzaba un poco de humo debido a los golpes.
Apelando a todos sus instintos de supervivencia Muzazhi echó a correr en dirección contraria a la refriega acordándose en un esfuerzo cognitivo sin precedentes en la raza pielverde de no llevarse el cinturón en su carrera.
Voló por los aires cuando la cadena de explosiones borró de Valaquia todo lo que había en el claro, tanto humanos como pielesverdes y una satisfecha víbora de hielo que disfrutaba de los congelados pedazos de una cena fría.

Muzazhi se levantó de nuevo sobre un cráter que se llenaba de agua conforme el hielo se fundía por el calor. No mucho había quedado para flotar sobre ella. Su mente pensó por un instante en la babosa que casi lo había asfixiado.
-No zabía ke loz humanejoz podían azer ezo.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Muzazhi. Tierras pielesverdes. Hemisferio Ártico. 05

¡¡¡¡¡¡¡¡WAAAAAAAAAAAAAGH!!!!!!!!
Los orkos surgieron como una avalancha desde todas la direcciones. Zenzei Muzazhi les había adoctrinado bien y había conseguido introducir en sus huecos cráneos las nociones de camuflaje y ataque en grupo, por desgracia no había podido introducir mucho más...
Embistieron contra los soldados de la 3º división de la FDP de Valaquia desde todas las direcciones, disparando con poca fortuna entre rugidos eufóricos sus pistolones que saltaban en sus manos encabritados en fuego automático. Los proyectiles pasaron sobre los agazapados humanos y se perdieron en la oscuridad del bosque helado, no sin que antes algunos atravesasen los cuerpos de los compañeros orkos que había al otro lado de la emboscada y que quedaron tendidos sobre el hielo.
Muchos de los pielesverdes resbalaron sobre este mismo hielo debido al desenfreno de la carga y cayeron rodando a los pies de los soldados, disparando en todas direcciones hasta que los cargadores se agotaron y sembrando aun más el caos.
El propio Muzazhi tuvo que lanzarse cuerpo a tierra al ver ante él la boca de un arma que le apuntaba directamente. Un instante después el orko que corría a su espalda rugiendo salió despedido hacia atrás cuando tres disparos a ciegas le impactaron en el pecho.
El Zenzei levantó la mirada justo a tiempo para ver que estaba a los pies de uno de los humanejoz, que increíblemente tranquilo levantaba un rifle láser y le apuntaba a cabeza. De su garganta el intranquilizador siseo surgía cada vez más fuerte.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Muzazhi. Tierras pielesverdes. Hemisferio Ártico. 04

"¿Hummm, que es esto que hay en el ordenador?
Parece un zorro rojo... ¿alguna clase de emblema Narutards? voy a clickar a ver...
¡Caracoles! el internes... ¡¡Qué cantidad de porno!!
Estoooo, no recordais que teníamos un blog o algo así...
Y hasta había unas votaciones..."
Me da igual quien gane, yo solo quiero que sea una masacre. 5
Que sea todo un éxito y los orkos den matarile a todos. 4
Que el espíritu orko salga a la luz y fastidien la emboscada permitiendo a sus víctimas huir. 3
Me vuelvo a sentir magánimo preferiría que no hubiese combate. 1

Sea pues, volvamos al tajo...

El siseo llegó a los oídos de Muzazhi haciéndole maldecir por lo bajo. Aquel ruido significaba que había pisado la guarida de uno de los más temibles depredadores del hemisferio ártico, lo que los humanejoz llamaban "Víbora de hielo" y los orkos "Jadeputaz Mordedoraz Mu Fríaz". A veces Muzazhi se avergonzaba de la literalidad de sus congéneres.
Intentó ver el delator brillo relampaguante a la luz de las pálidas estrellas, preparándose para los fatales pinchazos que inyectarían una tóxina tan gélida que helaría su organismo en un par de latidos. Si se era muy, pero que muy, rápido uno podía cortarse la extremidad afectada de cuajo con la rebanadora y rezar por que la bestia se conformase con el tributo, si no... Muzazhi había visto resquebrajarse en cuestión de segundos un orko sano pero descuidado, aunque lo peor había sido lo de su propio kapitán, al que la víbora le mordió en la cabeza. Había sido tan rápido que se había decapitado a sí mismo para evitar la congelación mortal... Por desgracia el remedio había tenido efectos secundarios fatales.
El caso es que el siseo se mantuvo en el tiempo y ningún ataque fulgurante le trajo la muerte helada. El Zenzei descubrió entonces que el desasosegador sonido procedía de las gargantas de los humanejoz que estaban emboscando, los cuales se habían puesto en círculo y se agazapaban como bestias mirando las sombras. Muzazhi sintió como la energía pielverde crecía conforme se incrementaban las ganas de cargar en sus chicoz.
Las rebanadoraz brillaron a la luz de las estrellas y los pulmones se llenaron del gélido aire nocturno mientras las gargantas se preparaban a aullar su furia ancestral.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Muzazhi. Tierras pielesverdes. Hemisferio Ártico. 03

Los humanos avanzaban en la oscuridad con mucha confianza. Si eran exploradores eran los peores que Zenzei Muzazhi había visto en su vida.
El enorme orko estaba a cubierto bajo raíces y maleza tan congelada que podía herirle si se descuidaba con sus afiladas hojas de hielo. Los observaba caminar por el blanco bosque con la ayuda de unos grandes prismáticos dispares y expresión enfadada en sus monstruosos rasgos. Se pasó la lengua por los enormes colmillos mientras obligaba a su cerebro a trabajar.
Los chicoz estaban en posición para el ataque, podía sentir la ola de anticipación de los jóvenes, algunos incluso mordían las armas con frustración por el deseo de combatir. Tendrían que trabajarlo más. Cualquier orko podía cargar como un loco pero muy pocos podían esperar en silencio a que sus víctimas se colocasen en la mejor posición.
Volvió su atención a los humanos que permanecían indiferentes a la emboscada en que se estaban metiendo. Algo en su cerebro le intentaba alertar de que había algo erróneo en todo ello pero aunque Muzazhi era un orko increíblemente astuto, por desgracia era tan poco dado a la introspección como cualquiera de sus congeneres.
Tal vez si hubiese seguido pensando en ellos se habría dado cuenta de que ninguno de los humanos exhalaba vapor por la boca al andar lo cual, en aquel infierno helado, solo podía significar que ninguno de ellos respiraba.

viernes, 16 de abril de 2010

Muzazhi. Tierras pielesverdes. Hemisferio Ártico. 02

Dos orkos aguardaban escondidos bajo el velo de estrellas de aquel cielo perpetuamente nocturno observando la lejanía con sus ojos rojos y expresiones de concentración que parecían fuera de lugar en sus simplones rostros bestiales.
Los enormes y desgarbados pielesverdes balanceaban sus cochambrosas armas automáticas de un lado a otro apuntando hacia la negrura que les rodeaba con nerviosismo.
-Kreo ke lo dejamoz atraz.- comentó uno de ellos con voz gutural que rompió el silencio de aquel infierno helado.
-Puez yo kreo ke tendriamoz ke haberle kortado el kuello.- gruñó el otro através de sus enormes comillos.- azí al menoz no noz eztaríamoz kongelando.
Ambos habían compartido esos pensamientos un sin fin de veces, sin embargo ninguno de los dos había encontrado el valor suficiente para intentar el asesinato.
-No debimoz ezkapar. Kazkakraneoz noz machakará zi ze entera.
-Kazkakraneoz no zabe ke Muzazhi ezta loko. Tenemoz ke dezirzelo.
Los dos captaron a la vez el ruido a sus espaldas. Se giraron con torpeza y sus akribilladores vaciaron un cargador llenando la noche de estampidos atronadores y rugidos de furia.
No había nada.
-No entendi lo de la kabra. Ni ziquiera ze lo ke ez una kabra. Y ademaz me dijo ke no me veía loz kuernoz.-mientras su compañero cambaba el cargador de su arma el que hablaba se tocó su casco hecho con láminas de metal mal trabajadas y chapuceramente soldadas entre sí, adornado con la cornamenta de una bestia desconocida. Había conseguido ese casco tras romperle el brazo a su anterior dueño y estaba muy orgulloso de él y de sus enormes cuernos. El zenzei debía estar ciego para no verlos.
El otro seguía mirando la negrura parpadeando por que los fogonazos de su arma le habían anulado la visión nocturna. Su pequeño cerebro le decía que algo andaba mal, pero los pielesverdes no se caracterizaban por hacer caso a esa parte inútil de su enorme cuerpo.
-La únika forma de kombatir ez correr hazia el otro aullando y dizparando como lokoz. Para ke ze kagen de miedo y zepan lo ke lez ezpera. Nada de ezkonderze, veztirze de negro, ezperar en zilencio... ezo no va kon nozotroz, ¡ezo ez de kobardez!.-el orko escupió a un lado con desprecio.
-Y ezo de “hazer embozkadaz”... ¿ke paza zi no eztamoz en un bozke? ¿Y zi eztamoz en una ziudaz?.
De repente una enorme forma oscureció las estrellas surgiendo a sus espaldas. Dos manazas sujetaron las cabezas de los orkos fugados que soltaron un aullido e intentaron revolverse sin éxito. Los akribilladores volvieron a resonar en la noche lanzando una vana lluvia de proyectiles.
-Entonzez kanijoz eztupidoz ze llaman enziudadaz.
Y con una violencia que contrastaba con su calmo comportamiento el zenzei Muzazhi entrechocó las cabezas de sus antiguos alumnos hasta que la sangre salpicó la nieve helada y ambos dejaron de moverse.
Dejó caer los cadáveres mientras el resto de orkos salían de las sombras sorprendidos por que su maestro hubiese conseguido acercarse tanto sin que lo percibiesen como para matar a los dos traidores con sus propias manos.

Muy lejos de aquella escena, donde el sol iluminaba tenuemente el mundo, una nave estaba aterrizando en ese mismo instante, una mujer trabajaba intentando no pensar en el marido que había marchado hacia el infierno helado y un vendedor se acostaba aun en shock por los extraños acontecimientos que habían ocurrido en su tienda. Muzazhi no sabía nada de esto, y ellos no sabían nada de Muzazhi, pero todos serían piezas clave en el futuro de Valaquia Prima.

lunes, 8 de febrero de 2010

Muzazhi. Tierras pielesverdes. Hemisferio Ártico. 01

Antes de nada visitarnos en http://www.boosterblog.es ;)

En el gélido hemisferio ártico, lejos de las ciudades colmenas ecuatoriales, pero bastante más cerca de lo que las fuerzas de la FDP creían de sus baluartes una fila de desgarbados orkos resistía el frío estremecedor mientras otro más grande y de feroz aspecto menos encorvado que ellos a pesar del aullante viento.
-Zoiz la peor ezcoria ke he vizto en toda mi vida. Malditoz guizantitoz.- El enorme orko caminó de un lado a otro por la fila de sus desastrosos congéneres mientras estos intentaban mantenerse erguidos y con la mirada al frente. Este no aullaba como el resto de jefes orkos, sino que susurraba de forma peligrosa.
-Oz creeiz muy duroz por ke zoiz grandez y verdez, pero yo he comido cozaz que harían vomitar a una cabra, y dezpuez me comí a la cabra, y zu vomito tambien. Azí ke no me hableiz de lo duroz ke zoiz.
Los orkos se miraron entre ellos sin saber por qué estaba explicándoles esas cosas.
-Tú taponzete, ¿de donde erez?
El orko interpelado tomó aliento para gritarle.
-De loz Kraneoz Kolmilludoz, zeñor.
-¡Loz Kraneoz Kolmilludoz zolo tienen zonrozadoz y taponzetez y a ti no te veo loz kuernoz!
Algunos de los reclutas se miraron entre ellos más perplejos todavía.
-El poderozo Kazkakraneoz oz manda aqui por que teneiz aptitu... karacteri... cozaz chulaz. Oz voy a konvertir en una unidad polival... takti.. ke pueda hacer muchaz cozaz aun maz chulaz. Cualkier orko puede korrer hazia el enemigo dizparando y aullando como un pozezo. Vozotroz vaiz a aprender a no zer viztoz, a golpear donde no ze lo ezperan a kaer zobre elloz como zilenciozaz zombraz en la ozkuridad y dezaparezer antez de que reazionen.
Hubo un murmullo por la fila de reclutas pielesverdes.
El orko se irguió en toda su estatura. Su vestimenta, oscura como la noche que les rodeaba solo dejaba al aire unos brillantes ojos rojos. Una repentina ráfaga de aire sacudió tiras de telas que sujetas a sus armas ayudaban al camuflaje rompiendo su figura.
-Zoy el zenzei Muzazhi. Zoy vueztra peor pezadilla.