Aviso del Cronista.

La caída de Valaquia Prima es un conjunto de relatos estructurados como una novela río sobre los sucesos que acontecen en ese planeta ambientado en el universo ficticio de Warhammer 40.000.

El creador de este blog solo tiene el objetivo hedonista slaaneshiano de pasarlo bien y hacerlo pasar bien a quien pueda leerlo. Sus relatos están hechos por fans y para fans de los fantásticos juegos de Games Workshop y por tanto no es para nada oficial ni está respaldado por susodicha empresa, no pretendiendo con ello afrentar su posición ni menoscabar su trabajo.


Pensamiento del día.

lunes, 15 de febrero de 2010

Lord Ciro Berderkat. Cúspide. Colmena Beta. 01

-Es agradable ver que alguien puede comprenderme.
La encantadora sonrisa de la terapeuta era un bálsamo para sus nervios. Ella hizo permaneció en silencio, invitándole a continuar tras la presentación inicial.
Ciro no la miró a los ojos pero si recorrió las curvas que se adivinaban alrededor de la bata.
¡No! se dijo, no estaba aquí por eso, esta era la última oportunidad y su padre se lo había dejado claro. No debía enzarzarse en estos líos de nuevo.
Se concentró en examinar un pictograma de la pared que representaba un bosque helado del hemisferio ártico. Recorrió con la mirada las pinceladas digitales de fríos colores evitando mirar a la mujer.
-He cometido muchos errores-dijo tamborileando con los dedos en el reposabrazos de su sillón.-y se que debo cambiar, pero no puedo hacerlo y necesito ayuda. Incluso ahora los pensamientos insidiosos vuelven a mi con fuerza.
La terapeuta sujetó con una mano de perfecta manicura el brazo de Ciro y lo hizo girar para que sus ojos azules se enfrentasen a los del paciente.
-Ha venido al sitio indicado señor Berderkat, nuestra institución es la clínica de salud mental con mayor reputación de toda colmena Beta, y frecuentemente recibimos pacientes de toda Valaquia Prima. Somos especialistas en casos como el suyo y damos total garantía de discrección y confidencialidad acorde con la notoriedad de nuestros clientes.
Ciro estaba perdido en el frío azul de aquellos ojos, olvidando totalmente el pictograma, notando como aquella perfecta mano descansaba en su brazo y como su corazón latía a cada momento más fuerte.
-Pero sobretodo señor Berderkat, damos un motivo para seguir adelante a nuestros clientes, un objetivo en la vida que les haga plenos.
Ciro asintió, un objetivo en la vida era algo que jamás había tenido.

lunes, 8 de febrero de 2010

Muzazhi. Tierras pielesverdes. Hemisferio Ártico. 01

Antes de nada visitarnos en http://www.boosterblog.es ;)

En el gélido hemisferio ártico, lejos de las ciudades colmenas ecuatoriales, pero bastante más cerca de lo que las fuerzas de la FDP creían de sus baluartes una fila de desgarbados orkos resistía el frío estremecedor mientras otro más grande y de feroz aspecto menos encorvado que ellos a pesar del aullante viento.
-Zoiz la peor ezcoria ke he vizto en toda mi vida. Malditoz guizantitoz.- El enorme orko caminó de un lado a otro por la fila de sus desastrosos congéneres mientras estos intentaban mantenerse erguidos y con la mirada al frente. Este no aullaba como el resto de jefes orkos, sino que susurraba de forma peligrosa.
-Oz creeiz muy duroz por ke zoiz grandez y verdez, pero yo he comido cozaz que harían vomitar a una cabra, y dezpuez me comí a la cabra, y zu vomito tambien. Azí ke no me hableiz de lo duroz ke zoiz.
Los orkos se miraron entre ellos sin saber por qué estaba explicándoles esas cosas.
-Tú taponzete, ¿de donde erez?
El orko interpelado tomó aliento para gritarle.
-De loz Kraneoz Kolmilludoz, zeñor.
-¡Loz Kraneoz Kolmilludoz zolo tienen zonrozadoz y taponzetez y a ti no te veo loz kuernoz!
Algunos de los reclutas se miraron entre ellos más perplejos todavía.
-El poderozo Kazkakraneoz oz manda aqui por que teneiz aptitu... karacteri... cozaz chulaz. Oz voy a konvertir en una unidad polival... takti.. ke pueda hacer muchaz cozaz aun maz chulaz. Cualkier orko puede korrer hazia el enemigo dizparando y aullando como un pozezo. Vozotroz vaiz a aprender a no zer viztoz, a golpear donde no ze lo ezperan a kaer zobre elloz como zilenciozaz zombraz en la ozkuridad y dezaparezer antez de que reazionen.
Hubo un murmullo por la fila de reclutas pielesverdes.
El orko se irguió en toda su estatura. Su vestimenta, oscura como la noche que les rodeaba solo dejaba al aire unos brillantes ojos rojos. Una repentina ráfaga de aire sacudió tiras de telas que sujetas a sus armas ayudaban al camuflaje rompiendo su figura.
-Zoy el zenzei Muzazhi. Zoy vueztra peor pezadilla.

viernes, 5 de febrero de 2010

Bruce. Gigacomercio G-Mart. Colmena Beta. 02

El megacomercio G-Mart había cerrado.
Bruce dio instrucciones a los arácnidos servidores para que estuviesen en espera y observó como aquellos titanes de múltiples pistones cerraban los ojos y parecían aletargarse. Sabía que las lobotomías les habían quitado la función del sueño, pero obedecían la orden quedandose muy quietos y cerrando los ojos. Una vez había tenido a su servicio uno defectuoso que cumplía a la perfección su trabajo pero cuando no le daban ordenes permanecía con los ojos abiertos y gemía escalofriantemente...
Era estremecedor. Ver aquella cosa con ojos humanos perpetuamente abiertos quedándose en la oscuridad haciendo ruidos horribles... Bruce se lo quitó de enmedio endosándoselo al departamento de grandes cuentas a la primera oportunidad.
Mientras introducía su identificador en máquina de fichajes saludó a Elga, una de las vendedoras del sector E-679, con una sonrisa encantadora. Hecter y él habían apostado quien podría ligar con ella y por ahora la competición estaba muy reñida.
En el gigantesco vestuario masculino tomó una ducha caliente y se vistió con ropa de calle.
Los chicos habían quedado para tomar una copa en este mismo sector de la colmena y Elga y algunas de las nuevas probablemente apareciesen así que si tenía suerte esperaba no volver solo a casa.

Salió silbando y cruzó la tienda a paso rápido hacia la entrada 37. Era más rápido que salir por la entrada de trabajadores cercana. Solo quedaban varios servidores de seguridad más avanzados que los de carga deambulando que no reaccionaron ante su presencia.
Cuando estaba a punto de salir una de las gigantescas máquinas se irguió sobre su chasis de orugas y apuntó con una enorme ametralladora un rincón oscuro en la zona cercana a la puerta mientras emitía un alarido de advertencia.
Bruce corrió hacia allí, no era ningún héroe pero tenía que hacerlo, había muchos trabajadores nuevos y tal vez alguien hubiese cometido un error y hubiese olvidado codificar los servidores para permitirles el paso fuera del horario comercial.
Se quedó de piedra cuando encontró al pequeño niño de la mano vendada temblando aterrorizado ante la gigantesca máquina en un charco de su propia orina.

lunes, 1 de febrero de 2010

Imbra. Habitáculos de vivienda. Colmena Alfa. 04

Cuando terminaron Liye le besó uno de los hombros mientras la abrazaba por la espalda permaneciendo ambos acurrucados de medio lado en la cama.
-Te quiero.-le murmuró.
Pero ella rompió a llorar.
Él supo por qué enseguida.
-Has visto el mensaje.
Imbra asintió aun sin mirarle.
-Solo serán unos meses. Los regimientos irregulares solo tenemos que vigilar los pasos más importantes mientras los regulares marchan hacia el sur. No vamos a ver ningún orko. Será como hacer otra vez la instrucción.
Ella pareció pensarlo unos instantes.
-Hoy un hombre murió en el manufactorum y lo sustituyeron como si fuese un engranaje roto, y ahora tu te marchas hacia el sur donde dicen que se ha perdido un regimiento. ¿Qué quieres que piense?
Liye meditó sus palabras y le dio otro breve beso en su hombro.
-Lo siento mi amor, no lo sabía. Lamento lo de ese hombre, pero nada nos pasará a nosotros. Es un procedimiento estándar. Recuerda que pasó algo similar antes de que naciese la pequeña Lia, todos decían que millones de orkos se levantaban en el Sur helado y lo único que hicimos fue perder el tiempo jugando a las cartas con los chicos del regimiento mientras los regulares cazaban un puñado de pielesverdes muertos de hambre y frío y nos maldecían por estar en sus bastiones bien calientes.
Hubo unos instantes de silencio mientras ambos pensaban en el inmediato futuro y la separación, hasta que los grititos animados de las dos pequeñas niñas acercándose por el pasillo al habitáculo les obligaron a levantarse y vestirse de forma apresurada.
-¿Volverás?-insistió ella tragándose las últimas lágrimas mientras la puerta se abría con un susurro.
-Te lo juro- le contestó él con una sonrisa mientras se arrodillaba y abrazaba con fuerza a las dos pequeñas que entraron gritando con bulliciosa alegría.