Aviso del Cronista.

La caída de Valaquia Prima es un conjunto de relatos estructurados como una novela río sobre los sucesos que acontecen en ese planeta ambientado en el universo ficticio de Warhammer 40.000.

El creador de este blog solo tiene el objetivo hedonista slaaneshiano de pasarlo bien y hacerlo pasar bien a quien pueda leerlo. Sus relatos están hechos por fans y para fans de los fantásticos juegos de Games Workshop y por tanto no es para nada oficial ni está respaldado por susodicha empresa, no pretendiendo con ello afrentar su posición ni menoscabar su trabajo.


Pensamiento del día.

viernes, 5 de febrero de 2010

Bruce. Gigacomercio G-Mart. Colmena Beta. 02

El megacomercio G-Mart había cerrado.
Bruce dio instrucciones a los arácnidos servidores para que estuviesen en espera y observó como aquellos titanes de múltiples pistones cerraban los ojos y parecían aletargarse. Sabía que las lobotomías les habían quitado la función del sueño, pero obedecían la orden quedandose muy quietos y cerrando los ojos. Una vez había tenido a su servicio uno defectuoso que cumplía a la perfección su trabajo pero cuando no le daban ordenes permanecía con los ojos abiertos y gemía escalofriantemente...
Era estremecedor. Ver aquella cosa con ojos humanos perpetuamente abiertos quedándose en la oscuridad haciendo ruidos horribles... Bruce se lo quitó de enmedio endosándoselo al departamento de grandes cuentas a la primera oportunidad.
Mientras introducía su identificador en máquina de fichajes saludó a Elga, una de las vendedoras del sector E-679, con una sonrisa encantadora. Hecter y él habían apostado quien podría ligar con ella y por ahora la competición estaba muy reñida.
En el gigantesco vestuario masculino tomó una ducha caliente y se vistió con ropa de calle.
Los chicos habían quedado para tomar una copa en este mismo sector de la colmena y Elga y algunas de las nuevas probablemente apareciesen así que si tenía suerte esperaba no volver solo a casa.

Salió silbando y cruzó la tienda a paso rápido hacia la entrada 37. Era más rápido que salir por la entrada de trabajadores cercana. Solo quedaban varios servidores de seguridad más avanzados que los de carga deambulando que no reaccionaron ante su presencia.
Cuando estaba a punto de salir una de las gigantescas máquinas se irguió sobre su chasis de orugas y apuntó con una enorme ametralladora un rincón oscuro en la zona cercana a la puerta mientras emitía un alarido de advertencia.
Bruce corrió hacia allí, no era ningún héroe pero tenía que hacerlo, había muchos trabajadores nuevos y tal vez alguien hubiese cometido un error y hubiese olvidado codificar los servidores para permitirles el paso fuera del horario comercial.
Se quedó de piedra cuando encontró al pequeño niño de la mano vendada temblando aterrorizado ante la gigantesca máquina en un charco de su propia orina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario