Aviso del Cronista.

La caída de Valaquia Prima es un conjunto de relatos estructurados como una novela río sobre los sucesos que acontecen en ese planeta ambientado en el universo ficticio de Warhammer 40.000.

El creador de este blog solo tiene el objetivo hedonista slaaneshiano de pasarlo bien y hacerlo pasar bien a quien pueda leerlo. Sus relatos están hechos por fans y para fans de los fantásticos juegos de Games Workshop y por tanto no es para nada oficial ni está respaldado por susodicha empresa, no pretendiendo con ello afrentar su posición ni menoscabar su trabajo.


Pensamiento del día.

lunes, 9 de agosto de 2010

Imbra. Manufactorum. Colmena alfa. 08


La Voz de la colmena brotó de los altavoces. El tono, la pronunciación, la propia cadencia de las palabras tenía algo tranquilizador. Cada persona ponía una cara a la voz que anunciaba las noticias y la propangada de colmena alfa, pero para todos tenía un adorable tono paternal al que costaba resistirse.
"Buenos días camaradas. La jornada continua en colmena alfa, hogar de los más fieles súbditos del Imperio. Los cielos estarán despejados durante el primer y segundo turno, pero esperamos una ligera llovizna en el tercer turno en los sectores D e inferiores. La línea de monorrail CE-312 ha sido cerrada por reparaciones de urgencia, recomendamos usar líneas con destinos adyacentes. Los informes del bendito Munitorum han vuelto a alabar el buen hacer de nuestra colmena, entregando un 7,3% por encima de las mejores estimaciones. El Alto Señor Vlad DRaco ha prometido que anulará las restricciones de productos cárnicos para los sectores C e inferiores si este magnífico resultado se mantiene en la próxima evaluación. Loado sea el Dios-Emperador por ponerlo al frente de todos nosotros y rezemos por que la carga que supone nuestro futuro no sea demasiado pesada para sus hombros".
Imbra no escuchó las siguientes noticias. Las sonrisas de orgullo que brotaron en el manufactorum le volvieron a recordar la mancha de sangre en el suelo del sector ad/15. Notó el frío del eterno atardecer en la cara cuando entró en el hangar, abierto al cielo y lo más alejado posible de las zonas de fundición de metal.
Descargó el contenedor que su vehículo portaba con sus poderosas mandíbulas hidráulicas y saludó a los obreros del almacen, que ya se acercaban para asegurar las gruas que lo apilarían en el depósito de carga de los enormes vehículos atmosféricos que aguardaban en las dársenas.
La operaria chasqueó la lengua con desaprobación. El protocolo de seguridad indicaba que hasta que los hexápodos de carga no se hubiesen retirado nadie podía entrar en el área de descarga, sin embargo ahora había una docena de trabajadores correteando entre las patas de su vehículo. Por enésima vez maldijo a los prefectos del Munitorum y sus prisas.
Mientras tanto la Voz seguía con su charla:
"... prometiendo solo tres meses para la inauguración de las primeras Scholam Pueri en el sector F. Y ahora la noticia más importante, la que ha tenido en ascuas a los benévolos miembros del Partido en la Cúspide, amados por todos. El enviado de Santa Terra eligió nuestra colmena para aterrizar con todos los honores en Valaquia Prima. Su deferencia nos honra. El descenso no tuvo complicaciones y el enviado junto con su séquito ultramundano fue agasajado por los dignatarios en una recepción de gala que demostró el fervor y la hospitalidad de Colmena Alfa. En declaraciones exclusivas para la Voz nuestro eminente invitado ha afirmado quedar gratamente sorprendido por el recibimiento y sentir estar en un hogar que si bien no le corresponde por nacimiento si lo es por adopción".
El hexápodo de Imbra se movió con delicadez impropia sobre los trabajadores. No se sumó a los gritos de júbilo del resto. Le daba igual quien fuese el ultramundano que había aterrizado en la Cúspide. El último había sido el recien nombrado Alto Señor y poco había ido a mejor para las masas de trabajadores desde entonces...
"Eso es todo compañeros, volveremos con vosotros durante el segundo turno. Para terminar os recordamos el axioma del día:

La obediencia es nuestro mayor tributo. Reflexionad sobre la verdad oculta en estas sabias palabras.

Camaradas, el Emperador provee."

domingo, 8 de agosto de 2010

Imbra. Manufactorum. Colmena alfa. 07

Tras el apoteósico silencio los altavoces emitieron un pitido que apartó las consciencias de los habitantes de la colmena del mundo interior donde el himno les había conducido. Poco a poco volvieron al trabajo, y el Manufactorum se llenó de ruidos más profanos. Imbra condujo su vehículo de transporte cargado de munición de artillería con mano firme aunque la propia máquina se comportaba extrañanamente, como si se desperezase tras el descanso. Por el camino se cruzó con un grupo de prefectos del Munitorum, que observaban con ojos fríos el ritmo de transporte de los enormes insectos metálicos. Varios de sus compañeros inclinaron sus cabezas en señal de respeto. Imbra no lo hizo. Recordaba la mancha de sangre en el sector ad/15, el escaso respeto por el compañero caído, el hambre por la producción que convertía aquellos hombres en seres inhumanos. El transporte de Lenda se puso a su lado, ambas se saludaron con una sonrisa. Había algo especial en el rostro de su compañera, un sincero entusiasmo muy diferente de la rutina del día a día.
-¡Por fin lo conseguimos!- le gritó sobre el fragor de las máquinas.- ¡Hoy es el día!
La sonrisa de Imbra se acentuó al comprender y compartir la causa de su regocijo.
-¿En serio? ¿Los treinta mil tan pronto?- gritó a su vez con un guiño travieso.- ¿Al fin mis pequeñas tendrán esa prima por la que rezan todas las noches?
-Será niño, lo presiento.-dijo Lenda con la ilusión de la primera vez.
-Todas sentimos lo mismo la primera vez. No te defraudes si no lo consigues.
Ambas permanecieron en silencio unos instantes, como si vislumbrasen el soñado cambio que se acercaba en su futuro.
Lenda volvió a mirarla.
-Cuando termine el turno tendremos los créditos suficientes. Iré con Markod a pagar el permiso para el primer niño. Aun no me lo creo.
Los altavoces volvieron a gemir con voz sorda. Una voz fría e impersonal comenzó a narrar la producción del día anterior con monotonía. Pero ahora el día era mucho más alegre en el manufactorum. Imbra, contagiada por su compañera, se permitió soñar con un pronto regreso de Liye, incluso con la prima que recibirían, tanto por producción como por el destino como irregular de la FDP, tal vez si recortaban los gastos, antes de que terminase el año podrían pagar el tercer permiso.

martes, 3 de agosto de 2010

El plazo ha expirado.

Pues si, el plazo para presentar los relatos al II concurso Dado de Dragón ha terminado ya, y por ello queremos invitaros a leer los relatos enviados aun de forma anónima.

Todos son de gran calidad y muchos llevan final sorpresa al más puro estilo M. Night Shyamalan. Lo decimos porque como magnos estudiosos de la conducta y psique humana esta tendencia colectiva nos ha parecido cuando menos curiosa.

Además os retamos a adivinar cual es el nuestro... Como pista os diremos que también hemos tenido la misma idea que muchos y nuestro final es sorpresa. ;D
El que lo adivine recibirá un minipunto y una mención especial.

domingo, 1 de agosto de 2010

Imbra. Manufactorum. Colmena alfa. 06


Un himno en loor del Imperium resonó con fuerza en el Manufactorum, al igual que lo hacía en cada altavoz de la Colmena. Mil gargantas entonaban aquel canto, desde las agudas voces de los niños huérfanos tutelados en la Basílica hasta la más grave del Sumo Eclesiarca. El himno cantado en gótico antiguo recorría las mayores hazañas del Imperio del hombre desde que el Emperador en persona había recorrido las estrellas unificando la Galaxia.
Había sido escrito por los mejores músicos del sector, adoctrinados por los más avezados psicocirujanos para que sus notas evocasen irracionales sentimientos en sus oyentes. Había algo en lo más profundo de cada humano que se activaba al escuchar los compases. Un éxtasis de magnitud avasalladora embargaba a los fieles súbditos del Imperio cuando las notas tocaban los resortes de sus almas.
Imbra gozaba ahora del canto. El transporte estaba apagado para no ensuciar la obra con el ronroneo del motor, los ojos cerrados, para que la música no se contaminase con otras sensaciones. Solo el himno, que le embargaba de alegría por el glorioso pasado de su raza, haciéndole olvidar incluso la preocupación por Liye.
Aun con todo, por muy perfecto que fuese el canto lo mejor era el final. Las hazañas eran cada vez más contemporáneas hasta que en medio de un súbito acorde se hacía el silencio.

La intención era clara, aquel repentino vacío era una declaración de principios. La humanidad había conseguido innumerables logros, pero no se detendría allí, y por eso la canción no estaba terminada, crecería conforme los hombres triunfasen contra los hados adversos. Aquel silencio estaba cargado de desafío hacia quien tratase de impedirlo.
Imbra suspiró por la fuerza de la canción que aun le tenía cogido el corazón. Se decía que había gente que había muerto embargados por fervor al oírla. Sin embargo, una vez que se había marchado era difícil rememorar sus ecos en los oídos.
Abrió los ojos al mundo real sintiendo que la carga ahora era mucho más pequeña.