
-¡A la izquierda!-rugió Sonner mientras disparaba. Atlua no dudó en un instante y se asomó para acompañarle con sus disparos. La desgastada pistola emitía un zumbido tranquilizador en sus manos cuando enviaba ráfagas de muerte contra los atacantes.
Un trío de ellos corrían agachados intentando llegar a una improvisada barricada junto a la entrada, alejándose del núcleo principal de sus fuerzas. El primero recibió un disparo en el muslo que le hizo caer con un grito. El segundo tropezó con el caído y Sonner le alcanzó. Ninguno de ellos volvió a levantarse. El tercero estuvo a punto de conseguirlo pero un disparo de la interrogadora le dio en el hombro y otro hizo blanco en la cara cuando se giró por el dolor de la herida. Cayó al suelo con la cabeza convertida en una amalgama de sangre, hueso y sesos derretidos.
Ambos siguieron cubriendo la zona, esperando más intentos de flanqueo.
Atlua se sorprendió cuando fue consciente de que el mutilado asistente no había abierto fuego, sino que observaba con intranquilidad el lado contrario.
Una mueca cruel apareció en su semblante surcado de cicatrices.
-Os tengo.
Y disparó la pistola bolter contra un grupo que iba por la derecha. Los enormes proyectiles golpearon con fuerza los cuerpos y cuando explotaron de aquel grupo de temerarios solo quedó pulpa.
-¡Bien hecho!- le felicitó Atlua.
-Los primeros eran un señuelo, señora.-le contestó aquel hombre con una incongruente expresión de alegría en su amargo rostro.- pero me temo que me he quedado sin munición.
Sin decir nada la interrogadora le tendió de vuelta la pistola láser y después se refugió junto a Voidova y Temmfels. Se concentró intentando contactar con el inquisidor.
-¿Maestro Hellsing? ¿Maestro, me oye?
-Hija mía, estoy a salvo en la zona de desembarco, Lucca va hacia vosotros con los nuestros.-la voz del inquisidor llegó a su mente llenándola de tranquilidad.- Ahora mismo fuerzas de amigas están llegando a la zona de recepción y rodeando a los atacantes. Aguantad un poco.
-Así lo haremos inquisidor.
-El Emperador protege hija mía.
-El Emperador protege.- y rompiendo el contacto contó la situación a los demás.
En ese momento un bramido surgió de las filas de los atacantes y todos surgieron de sus escondites a la carrera, cargando contra ellos entre gritos y disparando sus armas en modo automático de tal forma que nubes de polvo cristalizado se levantaron alrededor de los interrogadores y esquirlas de rococemento volaron clavándose en su piel. Sonner y Feygor dispararon a ciegas sin saber si conseguían hacer alguna baja. Ni siquiera oían los gritos de dolor por la cacofonía de aullidos de furia y fuego láser.
Atlua comenzó a concentrar su mente, aislándose del infierno que la rodeaba. Aunque no estaba especializada en combate psíquico esperaba poder abatir a alguno.
En un instante los tendrían encima y ninguno daba un mísero crédito por sus vidas.
La cosa se pone interesante, ya tengo ganas de ver a Lucca hacer honor a su reputacion, aunque me desconcierta que Voidova este pasando tan desapercibida, con todo ese poder psquico... uno no puede evitar sospechar JAJAJA
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